El reconocimiento de los semejantes: de la individualidad a la amistad

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El reconocimiento de los semejantes: de la individualidad a la amistad

Quezni Ramírez Terán

Quezni Ramírez Terán[1]

A través del intercambio verbal y físico se van construyendo las redes neuronales desde que somos bebés, así desarrollamos el lenguaje y nuestra capacidad cognitiva, lo que necesitan en este momento los niños pequeños que crecen en la era de la COVID-19 es una interacción amorosa y atenta con sus padres.[2] Y la comunidad educativa, ¿qué necesita en este tiempo marcado por la pandemia?

 

“Los derechos humanos siguen en marcha, el derecho a la educación no se pone en pausa.”

 

El ser humano tiene necesidad natural de amar y de relacionarse con los demás. En nuestra cotidianidad convivimos con otros semejantes, pero nos vemos limitados por el individualismo; eso ha cambiado por la situación de confinamiento. Es verdad que dejamos de ir a clases, de ver a nuestros amigos, de entrenar, de leer en las bibliotecas o de ir al cine. Pero sólo unos cuantos tienen el privilegio de despertar tranquilos y seguir estudiando; otros salen a trabajar aún, cuidan a sus familiares enfermos y esperan que la situación no sea peor.

Por obediencia, miedo o solidaridad, los que pueden se han quedado en casa. La pandemia nos orilló a modificar nuestras vidas de manera rápida, como al atender una emergencia, se tomaron decisiones para el actuar en los procesos educativos formales porque, aunque las circunstancias de la existencia cambien, los derechos humanos siguen en marcha, el derecho a la educación no se pone en pausa.

La enseñanza no presencial fue la solución, pero existen diferencias socioeconómicas en estudiantes y maestros que imposibilitan el aprendizaje en línea.[3] Aquellos que sí pueden tener acceso a luz, internet y dispositivos tecnológicos se encontraron con otras preocupaciones como perder la señal de internet a media clase o perder la alegría de formar parte de la educación escolar.

La Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia de la UNAM menciona que hay que pensar en mantener contacto con los alumnos y no replicar una clase presencial en video. Las tareas docentes para garantizar el derecho a la educación y brindar una continuidad pedagógica empiezan con responder a ¿qué enseñar?, ¿cómo enseñar?, ¿cómo evaluar?, y ¿qué actividades realizar para que los alumnos consoliden los aprendizajes?

La planta docente enfrenta mayor carga de trabajo y los estudiantes tienen que ser más responsables y autodidactas para cumplir con su compromiso escolar. Elibidú Ortega,[4] menciona que el mayor reto es migrar del sistema de enseñanza presencial a remoto. Además, los docentes deben desarrollar habilidades comunicativas para la transmisión de información, seleccionar y preparar material didáctico para el autoaprendizaje, tutorizar y elaborar propuestas de refuerzo educativo, planes individuales, adaptaciones curriculares o ayudas específicas. Eso no es todo, también, retomar las tecnologías de la información como herramientas de apoyo para adaptar las actividades escolares.

La guía para docentes en la enseñanza en tiempo de la COVID-19 de UNESCO, sostiene que seguir educando a la distancia requirió de recursos, habilidades y competencias distintas a las empleadas en la normalidad antes de la pandemia, distintas a las que se pensaron en la formación docente. El auxilio está en estrategias de comunicación sincrónica (inmediata) y asincrónica (no inmediata), en la modificación de las prácticas escolares de los profesores. Recomienda más actividades para los docentes: tomar en cuenta las experiencias compartidas por docentes en distintas partes del mundo, identificar la situación particular de cada estudiante en familia, abordar aspectos emocionales y psicosociales, prestar atención a la motivación, involucrar a los estudiantes en proyectos e iniciativas solidarias y comunitarias para el servicio a la comunidad, motivar y fomentar los vínculos entre los grupos de clase, mantener el contacto con los compañeros para relacionarse y trabajar, propiciar espacios de colaboración y empatía, para generar más cohesión y solidaridad como comunidad educativa. O, lo que es lo mismo, superar el individualismo, reconocer que no están solos y amar, conocer al que te preocupa y ser servicial. Tanto trabajo, ¿lo han hecho solos? Frente a la tristeza y la incertidumbre que sentimos estos días, existe un desafío más para la enseñanza: combatir el trabajo individualista.

Dentro de la filosofía de la educación a distancia existe una teoría de Holmberg, citada por Rosario Herrera en “Educación a distancia”, de la interacción y la comunicación, propone como método la conversación didáctica a través de momentos para no perder el placer de estudiar, comprenden la comunicación, la motivación, la conversación amistosa, mensajes dialógicos, comprensibles y memorables, planificación del trabajo por la institución y por el estudiante. En este sentido, la enseñanza y el aprendizaje, no es solo un asunto de transmisión y recepción, sino que constituye un acontecer compartido, considerar las diferentes perspectivas.

Sabemos que socializar experiencias pedagógicas entre directores y docentes permite acordar investigaciones y estrategias metodológicas, pues compartir recursos, materiales y conocimientos experienciales, refuerza los vínculos colaborativos porque pensar que somos parte de una comunidad es necesario para el desarrollo en conjunto.

El maestro José Manuel Cuéllar, en su escrito Caso, Zea, Uranga: amor, compromiso y vulnerabilidad en tiempos de pandemia, menciona que, en tiempos de virus, se nos presenta la oportunidad de amar y procurar a los demás, se convierte en un oficio fatigoso que requiere de introspección, control de nuestras emociones y herramientas de autoconocimiento. Él da una buena noticia que he de rescatar: no estamos solos. Nos recuerda que tenemos una “filosofía mexicana del amor”, donde la caridad es acción y la acción que no permitirá continuar con la educación es la amistad entre colegas.

Por tanto,[5] rescata de la filosofía de la educación clásica griega, que el amor es condición de saber y conocimiento. Ante la incertidumbre, hay que construir una nueva forma de vida, requerimos de cambios sustanciales en nuestras relaciones humanas; así lo menciona Noé Esquivel en Visiones e interpretaciones hermenéuticas de la Pandemia a la luz de los conceptos básicos del humanismo, es indispensable pensar en el otro y reconocer la ausencia de valores de nuestra realidad, la pérdida de un sentido humanitario, justo, equitativo, solidario, de responsabilidad y compartido. Somos individualistas y necesitamos construirnos conjuntamente, pero no entremos en pánico, no está lejos de nosotros ni de nuestras capacidades, pues falta tomarnos un momento para recordar cómo nuestros amigos nos han ayudado en la vida y nuestros maestros nos han llevado a ser valientes y cada vez mejores, nos han amado y hemos avanzado en la vida porque la formación se da en comunidad, en la generalidad, porque la vida misma es en comunidad.

“¿Qué hacer entonces? podemos pensar en evaluar el proceso de educación con seguimiento y retroalimentación de los aprendizajes, hacer devoluciones personalizadas sobre las tareas, preparar instrumentos de coevaluación que nos hagan sentir acompañados y nos permitan ser parte de la comunidad de aprendizaje.”

 

Raúl Trejo y Salvador Reyes Nevares mencionan que la amistad es una de las formas de comunidad que mejor y con más constancia cultivamos en México, con pasión, nitidez y entusiasmo se viven dos tipos de comunidad primordial: la familia y la comunidad amistosa. Pero según Jorge Portilla, citado por Trejo y Reyes,[6] hay un fallo en la relación de las acciones de los mexicanos con respecto al establecimiento de un horizonte que de sentido a las acciones. La comunidad es inestable, amenazada por el individualismo, o se impone la colectividad, y se pierde la libertad. Entonces habrá que respetar la pluralidad de fines y valores de cada individuo, pero también postular fines y valores comunes que cada quien tendrá que hacer suyos para superarse.

La amistad tiene una historia que no termina con el confinamiento por el virus, la noción de prójimo, propia del cristianismo, no es el amor del amigo al amigo, incluye a cualquiera de los hombres como semejantes.[7] Alejandro Herrera menciona que Platón señalaba en República, que unos buscan el poder, otros el dinero, otros la fama, pocos el conocimiento y agrega que, muy pocos, el bien de los demás, y que difícil es hacer esto; pero hemos de recordar que, para Sócrates, la amistad era un modo de vida, importaba la convivencia y el intercambio. La enseñanza contribuía a mejorar a los hombres, buscar el conocimiento en compañía del maestro, la sabiduría en la vida práctica era una búsqueda en común y el conocimiento era el mismo para alumno y maestro.

La relación amistosa no anula la autoridad del profesor, sino que la incrementa, el maestro se convierte en una persona y no un monstruo,[8] Cicerón dice, siguiendo a Aristóteles: el hombre desea amigos no sólo para convivir con ellos, sino para vivir con más alegría y, quitada la sabiduría, nada mejor le ha sido concedido al hombre por los dioses inmortales.[9] P

Antes, el proceso enseñanza-aprendizaje ocurría donde el docente y el alumnado compartían espacio y tiempo. Ahora, no se está disponible inmediatamente y el estudiante debe construir su aprendizaje de forma autónoma, que no significa estar solo, sino ser capaz de gobernarse a sí mismo, de ser plenamente responsable de lo que se hace. Los alumnos pueden experimentar un desarrollo y crecimiento individual dentro de la sociedad, fortalecidos por el ambiente social que lo permite. Dewey rechazó una concepción individualista de la autonomía, porque el control social de las condiciones hace posible un verdadero cumplimiento de los objetivos educativos.[10]

¿Qué hacer entonces? podemos pensar en evaluar el proceso de educación con seguimiento y retroalimentación de los aprendizajes, hacer devoluciones personalizadas sobre las tareas, preparar instrumentos de coevaluación que nos hagan sentir acompañados y nos permitan ser parte de la comunidad de aprendizaje. El trabajo en equipo ha sido difícil, pero nos da fuerza por la alegría de compartir con los demás nuestras inquietudes y aspiraciones.

¿Qué efectos tendrá la enfermedad en el futuro inmediato de la humanidad? Esperemos que amor: Trejo y Reyes mencionan que, a partir del servicio, se pueden generar virtudes olvidadas como generosidad, desprendimiento, abnegación, fidelidad, solidaridad, humildad, fraternidad. Si un alumno o un profesor se mantiene cerrado, serán pocos los que puedan tener acceso a ellos. No quiere decir que amemos y sirvamos a todos pues la amistad es libre.

¿Y si estamos tan lejos, podemos amar? No caigamos en la comodidad de olvidar la interacción personal que se da en el aula, que se sustituye por videos y tareas a la distancia, luchemos todos los días por estar presentes en la atención personal, contestando tareas, enviando correos y trabajando en equipo, alumnos con maestros, maestros con maestros y alumnos con alumnos.

Este momento requiere de nuestra acción, tanto aquél que se educa, como aquél que educa deben actuar, no por el simple hecho de ser humanos que son parte de una comunidad, vamos a aprender, progresar y mejorar, no, debemos ser partícipes de este amar, conocer y dialogar: Dejar de estar solos y apoyarnos en los demás como los demás pueden apoyarse en nosotros.


Notas

[1]Estudiante del colegio de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Correo electrónico: quezteran@gmail.com

[2]Matt Richtel, “Infancia sin otros niños” [en línea], <https://www.nytimes.com/es/2020/12/11/espanol/ninos-cuarentena.html?fbclid=IwAR1184GWhN5VMG7Xm1J9xlz2KqMtgjTZ_Uqqs-QLR6AL5HVa0zqZceRSWQ0>.

[3]UNESCO, Enseñar en tiempos de COVID-19. Una guía teórico práctica para docentes.

[4]DGCS, “Alumnos más independientes con educación a distancia” [en línea], <https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2020_875.html>.

[5]Gonzalo Jover, “Relación educativa”  [en línea], <https://www.fondodeculturaeconomica.com/dife/definicion.aspx?l=R&id=12>.

[6]Raúl Trejo y Salvador Reyes, “Re-pensar la comunidad nacional (a propósito de la pandemia)”.

[7]Iván Bogdan,  Aproximación al tema de la amistad en el pensamiento de Tomás de Aquino.

[8]Sofía Roux, Papel educativo de la amistad en el adolescente.

[9]Iván Bogdan, Op.Cit.

[10]Juan Mougán, “Autonomía” [en línea] <https://www.fondodeculturaeconomica.com/dife/definicion.aspx?l=A&id=16>.

 


Referencias

 

BOGDAN, Iván, Aproximación al tema de la amistad en el pensamiento de Tomás de Aquino, Tesina (Licenciatura en Filosofía),  México, Universidad Panamericana, Facultad de Filosofía incorporada a la UNAM, 1997, p.47, [en línea] <https://repositorio.unam.mx/contenidos/411738>.

COORDINACIÓN DE UNIVERSIDAD ABIERTA Y EDUCACIÓN A DISTANCIA (CUAED), Guía práctica para implementar una estrategia de docencia a distancia en situación de emergencia. Primera edición. Universidad Nacional Autónoma de México. México: autor, 2020, p. 54.

CUÉLLAR, José, “Caso, Zea, Uranga: amor, compromiso y vulnerabilidad en tiempos de pandemia”, En Hurtado, Guillermo, et al., México y el virus, primera edición, Editorial Torres Asociados, México, 2020, p.158.

DIRECCIÓN GENERAL DE COMUNICACIÓN SOCIAL (DGCS), “Alumnos más independientes con educación a distancia” en Boletín UNAM-DGCS, [en línea], <https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2020_875.html>. [Consulta: 16 de enero del 2021.]

ESQUIVEL, Noé, “Visiones e interpretaciones hermenéuticas de la Pandemia a la luz de los conceptos básicos del humanismo”, En Hurtado, Guillermo, et al., México y el virus, primera edición, Editorial Torres Asociados, México, 2020, p. 158.

HERRERA, Alejandro, “Solos al fin”, en Hurtado, Guillermo, et al., México y el virus, primera edición, Editorial Torres Asociados, México, 2020, p. 158.

HERRERA, Rosario, “Educación a distancia”, en A. M. Salmerón, et al., (Coords.) Diccionario Iberoamericano de Filosofía de la Educación,  FCE-UNAM, México, 2016, [en línea] <https://www.fondodeculturaeconomica.com/dife/definicion.aspx?l=F&id=64>.

JOVER, Gonzalo, “Relación educativa”, en A. M. Salmerón, et al., (Coords.) Diccionario Iberoamericano de Filosofía de la Educación, FCE-UNAM, México,  2016, [en línea] <https://www.fondodeculturaeconomica.com/dife/definicion.aspx?l=R&id=12>.

MOUGÁN, Juan, “Autonomía”, en A. M. Salmerón, et al (Coords.) Diccionario Iberoamericano de Filosofía de la Educación, FCE-UNAM, México,  2016, [en línea] <https://www.fondodeculturaeconomica.com/dife/definicion.aspx?l=A&id=16>.

RICHTEL, Matt, (2020, 11 de diciembre), “Infancia sin otros niños”, en The New York Times,  El brote de coronavirus, [en línea], <https://www.nytimes.com/es/2020/12/11/espanol/ninos-cuarentena.html?fbclid=IwAR1184GWhN5VMG7Xm1J9xlz2KqMtgjTZ_Uqqs-QLR6AL5HVa0zqZceRSWQ0>. [Consulta: 20 de enero del 2021.]

ROUX, Sofía, Papel educativo de la amistad en el adolescente, Tesis (Licenciatura en Pedagogía), México, Universidad Panamericana, Escuela de Pedagogía incorporada a la UNAM, 1991, p. 276 [en línea] <http://132.248.9.195/pmig2017/0149142/Index.html>.

TREJO, Raúl y Reyes, Salvador, “Re-pensar la comunidad nacional (a propósito de la pandemia)”, en Hurtado, Guillermo, et al., México y el virus, primera edición, Editorial Torres Asociados, México, 2020, p.158.

UNESCO, Enseñar en tiempos de COVID-19. Una guía teórico práctica para docentes, 2020 [en línea] <https://unesdoc.unesco.org/in/documentViewer.xhtml?v=2.1.196&id=…ale=es&multi=true&ark=/ark:/48223/pf0000373868/PDF/373868spa.pdf>.